BIO

Alfonso Ureta Munizaga (Pirque, Valle del Maipo – Chile, 1986) es compositor, arreglador, productor musical, cantante, multi instrumentista, cultor del guitarrón chileno y docente que se ha desenvuelto principalmente en ámbito del folklore, la música popular latinoamericana y la fusión.

Estudió composición musical en la Universidad Católica de Chile y en la Escuela Moderna de Música, producción musical con el maestro René Calderón, el diplomado en Industrias de la Música de la Universidad Alberto Hurtado y se formó con el cultor pircano Alfonso Rubio Morales en el guitarrón chileno y el canto a lo poeta, siendo parte de la nueva generación que revitalizó el oficio de guitarronero.

Es vocalista y líder del grupo “Los del Maipo”,  con quienes ha sido dos veces ganador del Premio a la Música de Raíz “Margot Loyola” (2018 y 2020), han girado por Chile, por el extranjero y han publicado 3 discos de estudio. El año 2020 publica su primer disco en solitario titulado “A lo Humano y lo Divino”, con 21 entonaciones del canto “a lo poeta” interpretadas con guitarrón chileno.

Paralelamente, dirige la productora “Del Maipo Música”, con la que ha desarrollado diversos proyectos y se desempeña como docente en diferentes instituciones y de manera particular.

DISCOGRAFÍA

“Raíces” (2021)

LOS DEL MAIPO

“A lo Humano y lo Divino” (2020)

ALFONSO URETA

“Yo vivía junto a un río” (2016)

LOS DEL MAIPO

“Son pa’l mundo” (2013)

LOS DEL MAIPO

Si quieres obtener copias físicas en CD o los álbumes digitales en mp3's escríbeme a ureta.m@gmail.com

GUITARRÓN CHILENO

Si estás interesado(a) en aprender guitarrón chileno y el canto a lo poeta, te invito a consultarme por clases particulares, presenciales en Santiago de Chile, Pirque y online para todo el mundo, escribiéndome a ureta.m@gmail.com.

El guitarrón chileno es un instrumento de cuerda pulsada único en el mundo por sus características y reflejo del espíritu más profundo de la cultura popular campesina de la zona central. Su particularidad no sólo reside en su morfología, en la cantidad, organización y funcionalidad de sus 25 cuerdas, sino también en su mística sonoridad y en la importancia que cobró dentro de la ritualidad campesina, instalándose tempranamente como un instrumento de devoción a la divinidad. No se sabe exactamente dónde ni cuando surgió, algunos investigadores lo entendemos como un instrumento de creación colectiva que evolucionó de la vihuela y la guitarra renacentista que trajeron los españoles durante la Conquista y la Colonia, el que se fue transformando y complejizando en el tiempo al responder a las características propias de la música mestiza que se comenzaba a desarrollar en la zona comprendida entre los ríos Choapa y Maule; el “canto a lo poeta”la expresión poética-musical propiamente chilena más antigua y que se encuentra plenamente vigente. Según lo que he podido recoger, la prueba más antigua de la existencia del guitarrón vendría siendo un ejemplar que le regalaron a Violeta Parra y que tenía la siguiente inscripción: “Familia Cortés Monroy. Copiapó, 1808”. (Astorga & Bustamante, 1996).

Revisa mis videos de guitarrón.
Mi disco "A lo Humano y lo Divino", 21 entonaciones del canto a lo poeta acompañadas de guitarrón chileno.

La “guitarra grande”, como también se le conocía antiguamente, se conservó entre los campesinos y su práctica siempre se mantuvo en las clases populares, transmitida oralmente por familia o de maestro a aprendiz. Durante mucho tiempo fue totalmente desconocido para la elite, por lo que, debido a su desconexión con la cultura oficial, recién encontramos estudios académicos que lo mencionan a principios de siglo XX. Se considera a Pirque como la “cuna del guitarrón”, ya que, si bien no se sabe su lugar de origen, su práctica allí siempre se ha mantenido ininterrumpidamente y fue desde allí que se rescató cuando en la década de los 60 no quedaban guitarroneros en ninguna otra parte del país. Todo lo que conocemos respecto a su técnica, lenguaje, sonido y antiguas entonaciones propias del guitarrón vienen de las enseñanzas de algún antiguo maestro pircano, así como también las primeras grabaciones fueron realizadas a cultores de esta zona.

Guitarroneros de Pirque. De izquierda a derecha: Juan Perez, Santos Rubio, Alfonso Rubio, Osvaldo "Chosto" Ulloa y Manuel Saavedra. Fotografía tomada por Mauricio Botello el año 2002.

Hoy somos pocos los que cultivamos este saber, pero gracias a la labor de los maestros que han ido enseñando de manera particular y creando talleres, encuentros de canto, grabando discos y documentales, difundiendo con distintas iniciativas y compartiendo su conocimiento con académicos que han ido publicando algunas investigaciones, desde las últimas décadas ha crecido el interés por su estudio y cada vez hay más guitarroneros, cantores “a lo humano”, “a lo divino” y payadores.

Taller de guitarrón en Pirque

Si estás interesado(a) en ingresar al taller, consúltame por cupos disponibles a ureta.m@gmail.com

Junto con la Municipalidad de Pirque y con el apoyo de Fundación Origen, hemos creado el primer taller gratuito de guitarrón chileno y canto a lo poeta para la comunidad, el que tengo el gusto de impartir y que pretende ser uno de los principales polos de formación y desarrollo en la disciplina, según la tradición de la llamada “cuna del guitarrón”. Contamos con 6 guitarrones a disposición en las clases, donde abordamos la práctica del instrumento, el análisis del género,  diferentes entonaciones y fundados, su historia, desarrollo, la cosmovisión de sus cultores, la interpretación del canto, la dinámica del canto colectivo y la composición e improvisación en verso.

El guitarrón tiene veinticinco cuerdas, de las cuales veintiuna están organizadas en cinco ordenanzas u órdenes múltiples que se extienden desde el puente al clavijero, las que están agrupadas en diferentes cantidades y tipos de cuerdas al unísono, a la octava y/o a la doble octava, según cada caso. Esta configuración permite obtener un timbre de sonido diverso, “grueso” y rico en armónicos. A su vez, tiene cuatro cuerdas laterales suplementarias fuera del diapasón, de menor longitud y agrupadas en dos pares por encima y por debajo de la encordadura central, llegando desde el puente hasta el borde de la caja, a las que se les llama “diablitos” o tiples. Éstas se pulsan “al aire” y su función es complementar la armonización de los acordes de tónica y dominante, respectivamente, otorgando un interesante contraste en un registro más agudo.

Guitarrón construido el año 2006 por el maestro Segundo Tapia de Puente Alto.

Según el cantor y poeta popular Arnoldo Madariaga Encina (Tesoro Humano Vivo 2017), algunos de estos elementos tendrían una mística interpretación simbólica:

“¡Cómo no va a ser chileno el guitarrón! Tiene cuatro diablitos, que vienen a ser la cuarteta del verso; cinco ordenanzas, que son los cuatro pies del verso más la despedía; y ocho trastes, que son la octosílaba de cada vocablo. Tiene veintiún clavijas en su pala, que son los veintiún toquíos que debe saber el pueta; los dos puñales del guitarrón nos dan a entender lo que es la paya: el desafío, duelo improvisado entre dos cantores puetas. Muchos guitarrones llevan tallada en su brazo una cruz o naves de una Iglesia, lo que significa que el pueta es cantor a lo divino, y un espejo, lo que refleja que el cantor y pueta es sano y transparente como el agua cristalina”. (sic) (Astorga & Bustamante, 1996).

Los guitarrones antiguos se hacían con las maderas nativas disponibles, los trastes eran de tripa animal, de cuero o de alambre de cobre enrollados en el diapasón (también llamados chapecaos o chapecanes), las clavijas eran de madera empotrada que se ajustaban a presión para afinar la nota requerida y las cuerdas eran de tripa animal, de alambres y entorchadas sobre hilo de seda. Durante mucho tiempo fueron los mismos cultores quienes fabricaban sus propios instrumentos con los conocimientos que tenían en carpintería. En la actualidad, con las normas de protección ecológica y la apertura al mercado internacional, se utilizan también otras maderas importadas, descubriendo algunas que aportan positivamente en la acústica del instrumento. Hoy los trastes son barras de metal incrustadas en la madera, las clavijas son industriales de metal y las antiguas cuerdas han sido reemplazadas por las de guitarra, lo que, sumado a los mayores conocimientos en acústica y nuevas tecnologías en la luthería, ha permitido que los guitarrones tengan una mejor sonoridad, mayor precisión en la afinación, mayor suavidad al tocar y mayor durabilidad en el tiempo.

"Chapecanes" de alambre de cobre trenzado y clavijas de madera.

Según testimonios, registros fotográficos y la conservación de algunos ejemplares antiguos, los guitarrones de tiempos pasados eran adornados con incrustaciones de monedas, conchas de perlas, cruces de metal, espejos, enchapados de maderas y dibujos con motivos religiosos o patriotas, pudiéndose observar algunos modelos muy hermosos. También era común colocar un cinta tricolor amarrada con un vistoso nudo en la paleta. Hoy en día, los guitarrones son menos ostentosos en adornos, pero no por ello menos interesantes en su morfología y simbolismos.

"Principe Espirituoso", guitarrón de más de 100 años de antiguedad perteneciente al guitarronero Fidel Améstica y fabricado por luthería Gormatches a finales del siglo XIX o principios del XX. Fotografía por Marcos Pérez Pino el año 2012.

Como comenté en párrafos anteriores, antiguamente, el guitarrón tenía una encordadura compuesta por una combinación de cuerdas de tripa, de alambres y entorchadas sobre hilo de seda (llamadas también “bordones” o entorchados). Así lo demuestran algunos estudios, aunque en la práctica, según me contaba el cultor don Alfonso Rubio de La Puntilla de Pirque, en el campo, por la lejanía con la ciudad, la mayoría de las veces se encordaba con lo que había disponible, obviándose en muchas ocasiones la cuerda entorchada y en otras también la cuerda de tripa, utilizando sólo alambres. Generalmente, los alambres y las tripas tenían el mismo grosor en cada tipo, puesto que se sacaban de una misma tira o canutillo y su afinación se determinaba solo con la tensión de éstas. 

A grandes rasgos, la afinación del guitarrón es una sola, aunque podemos encontrar algunas variaciones en las duplicaciones de los unísonos y en las octavas en ciertas ordenanzas, manteniéndose la relación armónica entre ellas. Las afinaciones más comunes son en los tonos de Sol Mayor y La Mayor, aunque en el campo eran dignos de admiración aquellos que cantaban en tonalidades más agudas. A continuación muestro el encordado más antiguo documentado, según la descripción que da Rodolfo Lenz -filólogo alemán, docente y pionero de los estudios folkóricos en Chile- en su publicación “Sobre la poesía popular impresa” (1919) de un guitarrón que le regalaron en Santiago y que tenía las mismas características que el del cultor de la época Aniceto Pozo, afinado en Sol Mayor:

 

Los números romanos sobre el pentagrama representan cada ordenanza (siendo el I la ordenanza de más abajo del guitarrón y el V la de más arriba, respecto al guitarronero) y las letras bajo el pentagrama son la clave americana de las notas de cada ordenanza.

En la imagen anterior, cada tipo de cuerda esta representada por una figura musical, siendo las blancas para indicar los entorchados o bordones; las negras para los alambres, y las corcheas para las cuerdas de tripa. Cada tipo aportaba una sonoridad distinta, siendo los alambres de tipo brillante, las de tripa de tipo más opaco y los bordones de sonido grueso para los bajos.Podemos notar que cada ordenanza tiene una configuración diferente en cantidad, tipos de cuerdas, unísonos y octavas, sin repetirse, combinaciones que le otorgan un timbre particular a cada una y hace que, al mezclarse indistintamente en los “toquíos”, se sienta como si estuvieran sonando varios instrumentos a la vez.

En la actualidad, con la tecnología se han reemplazado por cuerdas industriales de guitarra, buscando un equilibrio entre el calibre y la tensión óptima para dar cada nota en el guitarrón. Hoy algunos guitarroneros han optado por ciertas variaciones de afinación y tipos de cuerdas (metálicas y/o de nailon), según más les acomode a su registro vocal y al sonido que quieren proyectar en su instrumento, unos más apegados a la tradición y otros que han ido aportando nuevos colores. En mi caso particular, les comparto la afinación y encordado que me gusta utilizar. Indicaré el tipo de cuerda a usar en cada ordenanza, aunque los calibres específicos no los daré, ya que esto depende de las dimensiones propias del guitarrón (hay algunas diferencias entre los luthieres), teniendo que considerar el largo de cuerda vibrante para obtener la tensión óptima y la suavidad al tacto que busque el ejecutante. Es aquí donde el guitarronero debe probar con los calibres que mejor se adecúen a su guitarrón.

Las figuras en negra son cuerdas lisas de metal, en blanca son entorchadas de metal y en redonda son entorchadas de nailon.

 

I ORDENANZA:                3 segundas de metal.

II ORDENANZA:                    3 terceras entorchadas de metal.

III ORDENANZA:                   1 sexta de nailon, 1 cuarta de nailon y dos primeras de metal.

IV ORDENANZA:                   2 quintas de nailon y 4 terceras de metal.

V ORDENANZA:                    2 sextas de nailon y 3 terceras de metal entorchadas.

DIABLITOS TÓNICA:              1 primera para el Si (B) y 1 segunda para el Sol (G), ambas de metal.

DIABLITOS DOMINANTE:       1 segunda para el Fa# (F#) y 1 primera para el La (A), ambas ambas de metal. 

Debo agregar, además, que desde hace algunas décadas las mujeres ya están tocando el guitarrón y cantando “a lo poeta”, actividades que antiguamente eran relegadas solo a los hombres, destacándose las mujeres por la interpretación de la guitarra y el arpa, principalmente, en cuecas, tonadas y valses. Considerando que naturalmente su registro vocal es más agudo que el de los hombres, generalmente se hace una transposición a los tonos de Do mayor, Re Mayor, Mi Mayor o algún otro que le acomode a la cantora, así se mantiene la digitación tradicional de las posturas de los acordes y de los fraseos melódicos en las entonaciones “a lo poeta”. Un ejemplo, es el que pongo a continuación en Re Mayor:

Las figuras en corcheas son cuerdas primeras de charango, las negras son cuerdas lisas de guitarra y las blancas son los bordones. Según la preferencia de la guitarronera, para las cuerdas de guitarra puede elegir entre metálicas y/o nailon, dependiendo de la sonoridad que quiera proyectar.


I ORDENANZA:         3 primeras de guitarra.

II ORDENANZA:        3 segundas de guitarra

III ORDENANZA:       1 cuarta de guitarra, 1 tercera y 2 primeras de charango.

IV ORDENANZA:       2 cuartas de guitarra y 4 segundas.

V ORDENANZA:        2 quintas de guitarra y 3 terceras.

DIABLITOS:              4 primeras de charango.

Si quieres conocer más acerca del guitarrón, del canto a lo poeta y de la poesía popular, te invito a contactarme a través de mi correo ureta.m@gmail.com

PRODUCCIÓN MUSICAL

He desarrollado diferentes trabajos de producción musical con artistas nacionales e internacionales, abarcando desde la preproducción, la dirección musical, los arreglos instrumentales, la composición, grabación, mezcla y masterización de audio, enfocándome principalmente en la música popular, los géneros folclóricos latinoamericanos y la fusión.

El año 2015 formé en sociedad la productora “Del Maipo Música”, donde en conjunto con Estudios del Maipo desarrollamos diferentes proyectos. Ubicados en un entono privilegiado, en pleno bosque nativo y a solo 40 minutos de Santiago, ofrecemos una experiencia única en las jornadas de grabación, con excelente infraestructura y equipamiento. Conoce Estudios del Maipo en un minuto a través del siguiente video:

Para proyectos escríbeme a:

ureta.m@gmail.com